Violetas para El Astillero

El periodista, escritor y amigo Federico Medina me invitó a escribir una carta para su programa radial “Un millón de amigos”, en radiomundo 1170. El pasado 10 de abril, Leticia Ramos la leyó e hizo que pareciese mucho mejor de lo que es. Agustín Ríos sacó las fotos. Quienes conocen El Astillero se divertirán un poco; ojalá no se aburran quienes no lo han hecho, y aprovechen la oportunidad de acercarse a ese gran libro.

 Abajo está el link al programa, que vale la pena escuchar y seguir.

Sra. Angélica Inés Petrus

Estimada Anyi:

Te llamo así porque los nombres largos ya no se usan tanto. Como el mundo anda más rápido, todos tenemos diminutivos.

Nos costó encontrar tu dirección; desde que el astillero fue convertido en un shopping, nadie ha sabido de ti. En el contrato de compra/venta aparece la dirección de una pensión de la Ciudad Vieja, adonde te enviaremos esta carta.

 Siempre nos pareció muy injusto que Don Juan Carlos hablara de ti solo como la hija de Jeremías Petrus, y dijera que fuiste única, idiota, soltera;  que calificara tu risa como hipo, como tos, como estornudo. Mencionar tu cabello rubio y largo acentuaba esa imagen de heroína europea, etérea como una mariposa, con un cerebro acorde. No conocimos ninguno de tus pensamientos, solo tus acciones enigmáticas, que apenas aportan a definir tu personalidad.

Recordamos la incongruencia de tus largos y blancos vestidos. ¿Cómo hacías para tenerlos en buen estado, en medio del barro y la herrumbre del astillero abandonado? ¿Los colgabas al sol, con jabón? ¿Los lavabas tú misma, o le pagabas a alguien con tus escasos recursos?

Desearíamos conocer tu versión de los hechos. ¿Fue cierto lo de la conspiración entre Gálvez y Kunz? ¿Tu padre fue en realidad un estafador? ¿Larsen era inocente o simulaba serlo? ¿Por qué no lo denunciaste cuando supiste del robo de maquinaria? ¿Eran rusos los que compraban la chatarra? Lo dudamos, porque muchos han visto pedazos de chapa con la marca del astillero en las calles laterales de Tristán Narvaja.

Creemos que sabes bien cómo fue todo, aunque hayas mantenido silencio.

¿Estuviste realmente enamorada de Larsen o lo aceptaste por piedad? Con su calvicie disimulada por el sombrero y su sonrisa torcida, como lo define Juan Carlos, y su pesimismo acendrado, diríamos nosotras, no parece muy atractivo. Como sabes, él dijo que le dabas lástima. Si sabía que tu padre estaba en quiebra, no entendemos por qué te ofreció matrimonio. Más allá de su ambigüedad, no era tan mal tipo. Sinceramente, no lo creemos capaz de divertirse, ni aun a costa tuya. Era un hombre como tantos, en busca de trabajo y afecto, aunque sus antecedentes no eran los mejores.

Esperábamos verte en el entierro del Díaz Grey, ya que fue tu médico y tutor durante muchos años. Hay quien sostiene que estabas allí, oculta tras un gran paraguas negro, al final de la procesión; dicen que te fuiste del cementerio en la camioneta de la funeraria, sin saludar a nadie.

Santa María ya no es lo que era. Ahora recibe turistas, y eso ha cambiado un poco la idiosincrasia de la gente, aunque el espíritu pueblerino siga flotando en sus calles. Hay más automóviles y menos flores. La única librería cerró y en su lugar hay un puesto de comida al paso. Por suerte, se ven más músicos y bailarines. En la plaza hay un monumento a tu padre, pero el pedestal es demasiado alto, y quienes pasan a su lado pueden ver solo las piernas.

Ojalá en estos años hayas encontrado un verdadero amor, o hayas disfrutado de otros un poquito falsos. No hay nada malo en ello. Ojalá el perfume de las violetas no te recuerde a Larsen, y si lo recuerdas, que sea sin tristeza.

Esperamos que nos contestes, y también verte aparecer en otro escenario, con un poco más de protagonismo y menos amargura.

Hasta pronto, abrazos

Cecilia

https://open.spotify.com/episode/6EXhWKG38vuG6YSd4DdkV0

Fotos de Agustín Ríos @era.un.arbol

Publicado por Cecilia Ríos

Esto es para compartir con mis amigos lo que veo en mis paseos. Notas una vez al mes! Gracias a todos mis lectores.

2 comentarios sobre “Violetas para El Astillero

  1. Me gustó muchísimo , tanto que estoy buscando mi vieja edición del Astillero para re leerlo y volver a sentir ese malsano gusto por Onetti , gracias

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