Sueños variados, las 24 horas.

Una ciudad que se precie debe tener su buena porción de “abierto las 24 horas”. Hay quienes no duermen para que los demás podamos hacerlo, bendecidos por la tranquilidad de que no falte nada, y si falta, allí lo encontraremos. Un caño roto, internet que no funciona, un dolor de cabeza o un encuentro sexual inesperado, la llave perdida, el hambre y la sed: todo está cubierto. También la reparación de motos, camiones o cualquier otro vehículo, salvo los zapatos, creo. La vida es corta y no podemos perderla esperando que, al amanecer, abran los comercios. Desde que el delivery es una circunstancia socialmente aceptada, podemos recibir lo que pedimos sin tener que salir de casa: alguien no duerme para que nuestro insomnio sea más llevadero.

Nancy Sinatra, diva efímera, canta el tema principal de Solo se vive dos veces: “Una vida para vos, la otra para tu sueño.” No se refería a dormir, algo en lo que se nos va gran parte de la vida, sino a imaginar, a vernos en mundos que casi siempre son este, pero con algunos cambios. Un trabajo mejor, la salud sin problemas, aquel amor tan ansiado, un viaje al otro continente, un examen aprobado. En la espera de esa conversión del sueño a realidad, que según la canción depende del propio soñador, alguien escribió en la pared: “San Francisco, te pido un milagro”, buscando quizás una vía más expeditiva. Nancy no decía toda la verdad:  solo podemos coincidir con la canción si aceptamos que la sucesión de ilusiones que nos acompañan en la vida son un largo sueño que asume distintos aspectos. Cualquiera diría que, en realidad, vamos cambiando de sueño. Si no podemos cambiar de cara o mentalidad, de clase social o altura, podemos soñar distinto cada vez.

El saco a cuadros y los pantalones anchos eran moda en los 80, durante la juventud del hombre que los sigue usando un domingo de setiembre, 40 años después. De su mano izquierda cuelga una bolsita de nylon con un par de esferas de colores. No logro ver si son una mandarina y una ciruela, o dos ovillos de lana. Me acerco y veo que son rosas pequeñas: una amarilla y la otra rosada, con algunas hojitas desmayadas a cada costado. ¿Serán una ofrenda religiosa, un regalo, o apenas un hallazgo callejero? Pienso en esta inconstante primavera. No nos llega el ramo de flores rozagante, espléndido, sino una pequeña muestra ahogada en una bolsa de nylon, rescatada por un optimista. Y la esperanza de que mañana sea un día sin nubes, y que, como aconseja Nancy, paguemos por nuestro mejor sueño, no precisamente dinero.

Grabados de Elisa Ríos @elisarios_eliss

Traducir el canto 4/9 Elisa Ríos

Traducir el canto 5/9 Elisa Ríos
Traducir el canto 6/9 Elisa Ríos

Publicado por Cecilia Ríos

Esto es para compartir con mis amigos lo que veo en mis paseos. Notas una vez al mes! Gracias a todos mis lectores.

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