Quince minutos en la vereda

Caen gotas desde los altos árboles; llega el dueño de la casa en cuya puerta me apoyo y me corro hacia la derecha, me pregunto si debo abrir el paraguas o confío en la protección del angosto alero. Miro a quienes entran al bar, confiados; a los que se sientan bajo las tenues sombrillas, conSigue leyendo “Quince minutos en la vereda”

Sueños variados, las 24 horas.

Una ciudad que se precie debe tener su buena porción de “abierto las 24 horas”. Hay quienes no duermen para que los demás podamos hacerlo, bendecidos por la tranquilidad de que no falte nada, y si falta, allí lo encontraremos. Un caño roto, internet que no funciona, un dolor de cabeza o un encuentro sexualSigue leyendo “Sueños variados, las 24 horas.”

Hablar con desconocidos

No hablar con desconocidos ni comer nada del piso era una consigna casi universal de los padres a sus hijos durante mi infancia, ahora sustituida, quizás, por el “no cruces la calle mirando el celular”. Etta Jones también aconseja “cuando necesites algo más que compañía, no vayas con extrañas, ven conmigo” y en estas épocasSigue leyendo “Hablar con desconocidos”

Sombras y poco más

Foto de Agustín Ríos @era.un.arbol Tristán Narvaja está vacía de puestos callejeros. Los libreros, dada la sensibilidad de su producto al agua, han clausurado las mesitas al aire libre. La llovizna reduce la calle a un paseo sin misterios, sin riesgo de manoseo o robo, para tranquilidad de la concurrencia. Queda el consuelo de lasSigue leyendo “Sombras y poco más”

Cuando los días se alarguen

En esta época del año, desde que tengo memoria, mi madre dice “Falta poco para que los días comiencen a alargarse” y siempre es difícil refutar esa verdad, más difícil que creerla. A partir del 2 de julio- dentro de dos semanas- cada jornada comienza unos pocos segundos más temprano. En cien horas termina elSigue leyendo “Cuando los días se alarguen”

Violetas para El Astillero

El periodista, escritor y amigo Federico Medina me invitó a escribir una carta para su programa radial “Un millón de amigos”, en radiomundo 1170. El pasado 10 de abril, Leticia Ramos la leyó e hizo que pareciese mucho mejor de lo que es. Agustín Ríos sacó las fotos. Quienes conocen El Astillero se divertirán unSigue leyendo “Violetas para El Astillero”

En vueltas y sin Vuelta

El otoño, aunque no promete, nos ofrece algunas horas de disfrute. La luz de abril es hermosa. Cuando la ciudad está semivacía, los ciclistas paseamos con menos temor por sus calles. La bicisenda de Bulevar Artigas, una de las más antiguas de Montevideo, ahora está señalizada con líneas blancas. Advierto que en la acera norteSigue leyendo “En vueltas y sin Vuelta”

Quejas y calendarios

Hace un tiempo se hablaba de cómo los uruguayos soportábamos con paciencia – obsecuencia, inercia, cobardía, decían algunos- los abusos, tanto del panadero como de la policía. “Los uruguayos somos así, no nos quejamos” decíamos mirando las revueltas de otras ciudades, con gente trepada a los monumentos y esgrimiendo sus camisetas en protesta por talSigue leyendo “Quejas y calendarios”

Media tarde en la barra de Santa Lucía

En el kiosco de los panchos, dos hombres conversan sobre sus comidas favoritas. “Yo muero por los ravioles con tuco”, dice uno, “pero con estos calores no puedo comerlos”. Al otro no le gusta el tuco, pero sacrifica todo por un guiso de lentejas. Algo que tampoco es adecuado para el verano. Los dos seSigue leyendo “Media tarde en la barra de Santa Lucía”

el universo y un viaje en ómnibus

La parada está vacía y casi pierdo el ómnibus, que venía en manada con otros, dispuesto a seguir de largo. La escasez de pasajeros que la “reducción de la movilidad” trajo ha cambiado la conducta de los choferes: los tres enormes vehículos disminuyen la velocidad al llegar a la parada, y me siento honrada porSigue leyendo “el universo y un viaje en ómnibus”

El hombre en la azotea, el alcohol, la vecina

Un hombre extraño en la azotea, a menos que sea un obrero de la construcción, es sospechoso. Pero el que está frente a mi ventana es demasiado viejo para inspirar temor. Lleva saco, un sombrero, un bolso colgado al hombro. En eso llega otro, joven, corpulento, que lo agarra por las piernas y lo inmoviliza.Sigue leyendo “El hombre en la azotea, el alcohol, la vecina”

Una vitrola, el carro, la merienda

Un hombre camina con una vitrola al hombro. Se detiene en el semáforo en rojo y la deja un instante en el suelo, entre las piernas. Cruza 18 de julio y sigue hacia la rambla. ¿La llevará hacia su próximo dueño? ¿Será su único tesoro? ¿Alguien se la regaló o le pagó con ella unSigue leyendo “Una vitrola, el carro, la merienda”

Ratones, uvas, miedos y silencios

A las siete de la tarde ya está oscuro. El otoño no ha llegado, pero la lluvia y el coronavirus traen visiones de invierno. En la puerta me topo con dos hombres: uno lleva un traje de gala desflecado, que no sé si perteneció a un pituco de otras épocas o fue parte de unSigue leyendo “Ratones, uvas, miedos y silencios”

Otro viaje al aeropuerto

La camioneta llega al hotel a la hora prevista. Está casi vacía: una muchacha rubia es la única pasajera, sentada detrás del conductor. Ambos conversan. El conductor termina una frase antes de abrirme la puerta, y por temor a interrumpir algo, me siento detrás, junto a la ventanilla. El examina cuidadosamente el papelito que leSigue leyendo “Otro viaje al aeropuerto”

Tanta naturaleza

Llegamos a Valizas bajo una lluvia fuerte y abundante. Yo tenía una idea vaga de dónde se ubicaba el rancho. El mapa, que no había podido estudiar, estaba prolijamente guardado en la valija, y dadas las circunstancias, no era posible consultarlo. Tampoco teníamos el teléfono de los dueños. Ante cada charco (es decir, salpicón), anteSigue leyendo “Tanta naturaleza”

Muchos “la más…”

Camino al hotel desde el aeropuerto de Santiago, atravesamos un túnel larguísimo, y para resistir la claustrofobia le comenté al conductor del taxi que nunca había visto uno igual. Es el túnel más largo de América Latina- me dijo, con evidente orgullo, enfatizando el más. Esa fue la puerta para enumerar la cantidad de cosasSigue leyendo “Muchos “la más…””

Cambios en la explanada

El antiguo edificio del Banco de Previsión Social, en la calle Colonia, tiene una gran explanada que se extiende frente a su puerta principal. Hace muchos años, esa explanada albergaba largas colas de ancianos que, durante varias horas cada mes, esperaban su turno para cobrar la jubilación. Muchas líneas de ómnibus pasaban por allí, aSigue leyendo “Cambios en la explanada”

Palabras en el museo -2

BOLEADORAS Venta económica, dice el cartel escrito con pincel fino sobre los restos de una estantería. Los vidrios opacos dejan ver lámparas oxidadas, vasos recubiertos de láminas brillantes, destinadas a desaparecer con el primer lavado, que luego de varias décadas de espera, aún no ha llegado. Copas que jamás salieron de la vitrina de laSigue leyendo “Palabras en el museo -2”

Músicos, caramelos y otros indicadores

Las estadísticas son escudriñadas con ansiedad por opositores y oficialistas: complejos cálculos intentan demostrar que lo que parece bien, está mal, o lo que parece mal, es positivo. En ese universo de datos que pocos verifican y analizan,  el estado de la economía ocupa un lugar relevante. Se habla de crisis desde hace varios meses,Sigue leyendo “Músicos, caramelos y otros indicadores”

Corderos y paraíso

Sarandí del Yi, Paraíso del mundo, dice ostentosamente la chapa de una camioneta 4X4 estacionada en una calle del pueblo. Parece una idea bastante modesta del paraíso, pienso mientras miro las casas bajas, humildes, muchas de ellas con jardines llenos de flores. O quizás sí, el paraíso sea eso, un pueblo tranquilo lejos de lasSigue leyendo “Corderos y paraíso”

Amsterdam diurna, cuadros y bicicletas.

Amsterdam es tan ordenada, elegante, limpia, luce tan rica y feliz que duele un poco. Me recuerda a Dorotea, la ciudad invisible de Italo Calvino a la que llega Marco Polo, como a un remanso, luego de haber pasado toda una vida en el desierto. No cedo a la tentación de imaginar sus debilidades, queSigue leyendo “Amsterdam diurna, cuadros y bicicletas.”

Lo que pesa en Cusco

La plata de las entrañas del Perú se ve en las pequeñas caravanas, collares y anillos que cuelgan prolijamente en un exhibidor de cartón. El calendario inca, la cruz inca, el cuis, las líneas de Nasca y otros símbolos peruanos pretenden conquistar el interés de las turistas. Es rápida la conversión de soles a dólares,Sigue leyendo “Lo que pesa en Cusco”

Del hotel al aeropuerto de Lima

– Qué le pareció Machu Picchu, además de hermoso? La pregunta me sorprendió en medio del acomodo de bolso, campera, guantes, papeles. Encontré rápidamente la respuesta adecuada: sorprendente. – Y qué más? Retrucó él. – Grandioso, dije. – ¿Y qué más? ¿No le parece raro que la hayan construido precisamente en ese lugar? ¿Si lasSigue leyendo “Del hotel al aeropuerto de Lima”

Noche fría sobre la autopista

Faltan veinte minutos para las diez, contesta la vecina al adolescente que espera, como ella, que pase algún ómnibus hacia el centro. El viento se siente frío en las alturas del Paso de la Arena, a pocos metros de la ruta que cruza allá abajo, atravesada por un puente en uno de cuyos extremos estáSigue leyendo “Noche fría sobre la autopista”

Días y noches en Colonia Benítez, Chaco

El día comienza con el aullido de los monos, que se saludan entre sí desde los distintos bosquecitos donde se alojan. Parece que se reportaran por lista como en la escuela, porque el sonido recorre todo el alrededor de la casa. El saludo, que se prolonga durante diez o quince minutos, suena amedrentador, y tanSigue leyendo “Días y noches en Colonia Benítez, Chaco”

Calles y Destinos

Calles y Destinos Las calles montevideanas han sufrido una pérdida de identidad en los últimos años. No ha sido a causa de cambios significativos en su aspecto propio ni el de sus veredas o casas aledañas, sino porque han perdido sus nombres. Bellas palabras como Caridad, Médanos, La Fe, Cuñapirú, Olimar, han sido sustituidos porSigue leyendo “Calles y Destinos”

New York poor experience

Día 1 en New York. A través de la ventana, la ciudad nocturna es más linda que de día, porque sus miles de ventanas iluminadas dicen que adentro hay personas, pasan cosas…..Durante gran parte del día, mirando esas mismas torres de vidrio, dudé. Como alguien me decía, caminar por New York es como estar adentroSigue leyendo “New York poor experience”

Ciudad Vieja al noreste, 2007

Mi padre era meteorólogo y desde niña, adquirí el hábito de mirar por la ventana para saber qué pasaría con el tiempo cada mañana: si había anuncio de días hermosos, si las nubes estaban a punto de reventar en una lluvia tenaz o permanecerían pacíficamente quietas allá arriba, si el viento agitaba los árboles ySigue leyendo “Ciudad Vieja al noreste, 2007”

Visiones de Barcelona

Una fotografía aérea de Barcelona muestra la reconocible cuadrícula de las ciudades españolas, útil invención que frenó el caos de los poblados medievales. Pero ese prolijo ordenamiento de cuadrados, donde las calles se ven como líneas oscuras, no muestra la multitud heterogénea que circula por esas vías sabiamente diseñadas por los arquitectos alrededor de laSigue leyendo “Visiones de Barcelona”

Cine antigüo sobre cosas eternas

Marcelo tiene un local de venta de libros usados, posters antiguos, revistas y Dvds en la Galería Central, donde hay otros negocios que venden soldaditos de plomo, mapas viejos, historietas inhallables y discos de vinilo. Su erudición cinéfila es vasta, profunda y ramificada a todos los estilos, épocas y detalles imaginables: desde la nacionalidad deSigue leyendo “Cine antigüo sobre cosas eternas”

Entretenimientos de pasajera

La mudanza me ha traído los viajes diarios en ómnibus hasta y desde la oficina; y con ellos, la posibilidad de asistir a variados espectáculos de pretendidos artistas o simples limosneros. Los que más abundan son los cantantes, y tal vez por esto, los que presentan un rango mayor de habilidad y calidad. Es curiosoSigue leyendo “Entretenimientos de pasajera”