Media tarde en la barra de Santa Lucía

En el kiosco de los panchos, dos hombres conversan sobre sus comidas favoritas. “Yo muero por los ravioles con tuco”, dice uno, “pero con estos calores no puedo comerlos”. Al otro no le gusta el tuco, pero sacrifica todo por un guiso de lentejas. Algo que tampoco es adecuado para el verano. Los dos seSigue leyendo “Media tarde en la barra de Santa Lucía”

el universo y un viaje en ómnibus

La parada está vacía y casi pierdo el ómnibus, que venía en manada con otros, dispuesto a seguir de largo. La escasez de pasajeros que la “reducción de la movilidad” trajo ha cambiado la conducta de los choferes: los tres enormes vehículos disminuyen la velocidad al llegar a la parada, y me siento honrada porSigue leyendo “el universo y un viaje en ómnibus”

El hombre en la azotea, el alcohol, la vecina

Un hombre extraño en la azotea, a menos que sea un obrero de la construcción, es sospechoso. Pero el que está frente a mi ventana es demasiado viejo para inspirar temor. Lleva saco, un sombrero, un bolso colgado al hombro. En eso llega otro, joven, corpulento, que lo agarra por las piernas y lo inmoviliza.Sigue leyendo “El hombre en la azotea, el alcohol, la vecina”

Una vitrola, el carro, la merienda

Un hombre camina con una vitrola al hombro. Se detiene en el semáforo en rojo y la deja un instante en el suelo, entre las piernas. Cruza 18 de julio y sigue hacia la rambla. ¿La llevará hacia su próximo dueño? ¿Será su único tesoro? ¿Alguien se la regaló o le pagó con ella unSigue leyendo “Una vitrola, el carro, la merienda”

Ratones, uvas, miedos y silencios

A las siete de la tarde ya está oscuro. El otoño no ha llegado, pero la lluvia y el coronavirus traen visiones de invierno. En la puerta me topo con dos hombres: uno lleva un traje de gala desflecado, que no sé si perteneció a un pituco de otras épocas o fue parte de unSigue leyendo “Ratones, uvas, miedos y silencios”

Otro viaje al aeropuerto

La camioneta llega al hotel a la hora prevista. Está casi vacía: una muchacha rubia es la única pasajera, sentada detrás del conductor. Ambos conversan. El conductor termina una frase antes de abrirme la puerta, y por temor a interrumpir algo, me siento detrás, junto a la ventanilla. El examina cuidadosamente el papelito que leSigue leyendo “Otro viaje al aeropuerto”

Tanta naturaleza

Llegamos a Valizas bajo una lluvia fuerte y abundante. Yo tenía una idea vaga de dónde se ubicaba el rancho. El mapa, que no había podido estudiar, estaba prolijamente guardado en la valija, y dadas las circunstancias, no era posible consultarlo. Tampoco teníamos el teléfono de los dueños. Ante cada charco (es decir, salpicón), anteSigue leyendo “Tanta naturaleza”

Muchos “la más…”

Camino al hotel desde el aeropuerto de Santiago, atravesamos un túnel larguísimo, y para resistir la claustrofobia le comenté al conductor del taxi que nunca había visto uno igual. Es el túnel más largo de América Latina- me dijo, con evidente orgullo, enfatizando el más. Esa fue la puerta para enumerar la cantidad de cosasSigue leyendo “Muchos “la más…””

Cambios en la explanada

El antiguo edificio del Banco de Previsión Social, en la calle Colonia, tiene una gran explanada que se extiende frente a su puerta principal. Hace muchos años, esa explanada albergaba largas colas de ancianos que, durante varias horas cada mes, esperaban su turno para cobrar la jubilación. Muchas líneas de ómnibus pasaban por allí, aSigue leyendo “Cambios en la explanada”