Sueños variados, las 24 horas.

Una ciudad que se precie debe tener su buena porción de “abierto las 24 horas”. Hay quienes no duermen para que los demás podamos hacerlo, bendecidos por la tranquilidad de que no falte nada, y si falta, allí lo encontraremos. Un caño roto, internet que no funciona, un dolor de cabeza o un encuentro sexualSigue leyendo «Sueños variados, las 24 horas.»

Media tarde en la barra de Santa Lucía

En el kiosco de los panchos, dos hombres conversan sobre sus comidas favoritas. “Yo muero por los ravioles con tuco”, dice uno, “pero con estos calores no puedo comerlos”. Al otro no le gusta el tuco, pero sacrifica todo por un guiso de lentejas. Algo que tampoco es adecuado para el verano. Los dos seSigue leyendo «Media tarde en la barra de Santa Lucía»

Una vitrola, el carro, la merienda

Un hombre camina con una vitrola al hombro. Se detiene en el semáforo en rojo y la deja un instante en el suelo, entre las piernas. Cruza 18 de julio y sigue hacia la rambla. ¿La llevará hacia su próximo dueño? ¿Será su único tesoro? ¿Alguien se la regaló o le pagó con ella unSigue leyendo «Una vitrola, el carro, la merienda»

Tanta naturaleza

Llegamos a Valizas bajo una lluvia fuerte y abundante. Yo tenía una idea vaga de dónde se ubicaba el rancho. El mapa, que no había podido estudiar, estaba prolijamente guardado en la valija, y dadas las circunstancias, no era posible consultarlo. Tampoco teníamos el teléfono de los dueños. Ante cada charco (es decir, salpicón), anteSigue leyendo «Tanta naturaleza»