Paraguay y Santa Fe

IMG-20140715-WA0001 IMG-20140715-WA0002 (1)Una de las seis colinas de Montevideo brinda su declive a la avenida Agraciada, desde la Plaza Suárez hasta Entre Ríos.
El tránsito baja como un tropel de organizadas bestias, y se divide en dos cuando nace la calle Paraguay.
A pocos metros de allí, en la esquina de Santa Fe, hay una parada de ómnibus.
No son muchos los que esperan, a esa altura del trayecto los que bajan son más que los que suben.
Un cartel de cemento, en el cual se exhiben promociones de productos de belleza, automóviles, celulares o viajes, alternativamente, se encuentra justo en la línea de visión entre la parada y la avenida Agraciada.
Los que esperan tienen dos opciones: pararse en el cordón de la vereda o arrimarse a la pared.
En el primer caso, sus vidas corren peligro pues, en caso de perder el equilibrio, es probable que sean atropellados por los vehículos que, a causa de la velocidad con que ingresan a Paraguay, no puedan frenar a tiempo. Si se acercan a la pared, es probable que no les alcance el tiempo para hacer señas al ómnibus, ya que deben correr hacia la calle con el brazo extendido, y llegar hasta ella en fracciones de segundo.
Todo esto podría considerarse un esfuerzo de la comuna para aportar emoción a la vida de los usuarios del transporte colectivo. Esa esquina podría ser adecuada, pues se encuentra rodeada de edificios grises y descuidados. Sin embargo, en general se lo vive como una molestia.
¿Dónde está la inteligencia colectiva cuya conclusión se ha materializado en ese cartel de propaganda? Tal obra no es ni puede ser atribuida a una sola persona. Los proyectos, en particular los públicos, pasan por varias manos y son leídos por muchos ojos. Al parecer, ninguna de esas mentes activas de personas responsables tuvo en consideración al usuario del transporte público. Por otra parte, es dudoso que el interés comercial haya sido considerado. ¿Puede algún conductor desviar su mirada hacia la propaganda expuesta cuando debe cuidarse de los múltiples vehículos que lo acompañan en su camino?
Quizás, desde la ventanilla del ómnibus o del acompañante en un automóvil, o desde el asiento trasero de una moto, alguien se interese por el desodorante infalible o la loción maravillosa. Cosas que podrían suceder, también, en caso de que el cartel mencionado estuviese ubicado en cualquier otra parte ( por ejemplo, detrás de la parada).
Este cartel, sin embargo, no es la única peculiaridad de Paraguay y Santa Fe.
Un fenómeno observable es que los ómnibus rumbo a la Ciudad Vieja pasan en tandas. Así es que, al aproximarse a la parada, es posible que se pueda vislumbrar la procesión de 124, 125, 126, 127, 524, 538, 133 y G. En ese momento se tiene la convicción de que será necesario esperar diez minutos hasta la próxima tanda.
Esto también podría considerarse un intento del departamento de tránsito de la comuna ( otra entidad formada por mentes activas de personas con responsabilidad) por otorgar diez minutos de introspección a los usuarios del transporte público. Sin embargo, se vive como una molestia, especialmente en una tarde lluviosa y fría de invierno. Es que los montevideanos somos quejosos, dicen.

Publicado por Cecilia Ríos

Esto es para compartir con mis amigos lo que veo en mis paseos. Notas una vez al mes! Gracias a todos mis lectores.

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